miércoles, febrero 27

El ocaso del Toro


Porque me heredas el como modificar el entorno con inteligencia, utilizando la fuerza y el conocimiento.
Porque todo tiene una razón, aún lo que no comprendamos.
Porque siempre sale el sol, aunque tu ya no lo puedas ver.
Araste muchas tierras, corriste por las praderas y hoy llegas al ocaso de aquel esplendor.
Descansa viejo toro. 

Vaya con DIOS

jueves, enero 24

Bitácora de una Antología (transformada en dos) y sus siguientes volúmenes


23 de Octubre de 2011 

Se apertura el blog llamado "Antología Steampunk" donde claramente se anunció la intención de crear algo sin precedentes en la literatura steampunk en castellano: una recopilación de historias retrofuturistas realizada por autores hispano hablantes.

Diciembre 2011 

Se anuncia como fecha límite para recibir los relatos el día 29 de Febrero de 2012.

Enero del 2012

Se selecciona un título para dicha antología, siendo este Ácronos: Antología Steampunk

Abril 2012 

Surge un proyecto hermano para publicar relatos que quedaron fuera de Ácronos, naciendo así la idea de Planes B

Mayo de 2012 

El escritor Félix J. Palma sorprendió a muchos con la presentación de la obra titulada "Steampunk: Antología Retrofuturista" prologada por él mismo bajo la editorial Fábulas de Albión, convirtiéndose de facto en la primera antología steampunk en castellano de la historia.

Junio 2012

Planes B, Volumen Cero sale a la luz.

Agosto 2012

Tanto Ácronos como Planes B aparecen en The Gatehouse Gazette, en un artículo acerca del Steampunk de España, escrito por J.F. Alfaya, de Decimononic.

29 de Septiembre 2012

Planes B Vol I se presenta en España, dentro del marco de las celebraciones de la EuroSteamCon.
Un proyecto realizado en colaboración con gente de España, México y Argentina, además de contar con un relato del escritor norte americano Jeff VanderMeer.

Octubre 2012

El blog de Ácronos comunica que, después de un año, no ha sido posible publicar la antología por detalles técnicos y dice que la fecha de publicación es incierta.

Enero 2013

La editorial Tyrannosaurus Books presenta la portada de Ácronos, Antología Steampunk realizada por Daniel Exposito Zafra y anuncian su presentación para la Semana Retrofuturista ha realizarse del 11 al 16 de Febrero en Barcelona.


Febrero 2013

Día 11. La editorial notifica de la pre-venta en su sitio web.
Día 16. Presentación oficial en el marco de la Semana Retrofuturista
Día 21. La primera edición, agotada.

Febrero 2014

Ácronos, Antología Steampunk Vol. 2

Febrero 2015

Ácronos, Antología Steampunk Vol. 3 (Llamado "Multicultural")

Febrero 2016

Ácronos, Antología Steampunk Vol. 4 ("Más allá de las fronteras")




...y la verdad, mentiría si no dijera que me siento orgulloso de ser parte de esto.

[editado el 21 de Febrero de 2013]
[re-editado 1° de Enero de 2018]

martes, enero 8

"Ángeles Encarnados: De Luz y Oscuridad" [Fragmento]


Este es un fragmento de mi primer obra "Ángeles Encarnados: De luz y oscuridad"
Es únicamente el capítulo I, de la página 30 a la 39.
Espero sus comentarios



“La torre norte”

Una pequeña luz iluminaba la habitación, en la pared casi de lado a lado colgaba una enorme lanza de punta dorada que lucía un cordel azul adornándola. Arriba del arma un escudo redondo de tamaño mediano con grabados de espirales bastante elegantes que tenía al centro un triángulo equilátero. En un rincón, recargada contra la pared, descansaba una enorme espada enfundada, su mango parecía hecho de marfil y oro, la empuñadura resaltaba al final con un triángulo con un ojo al centro del cual se desplegaban dos alas; El ojo era adornado con un diamante que parecía brillar con diferentes colores, como si observara el entorno.
Dos figuras se encontraban en el lugar, una miraba por la ventana y era realmente impresionante media poco mas de dos metros, su cabello rubio caía hasta cerca de los hombros, su mentón era cuadrado y su postura rígida lo hacia parecer una estatua, sin tomar en cuenta sus rasgos bien delineados como esculpidos por un gran artista. La otra figura podría lucir frágil en comparativa con el hombre que veía hacia fuera; su cabello rojo y quebrado, ojos verdes, facciones finas y hermosas. Su piel blanca resaltaba ante el plateado de la armadura de mallas que llevaba puesta. Una espada permanecía ceñida de su lado izquierdo y un galón de color blanco en su torso sostenía la trompeta del color de la armadura que colgaba atrás de ella.
-¿Qué ocurre Miguel? Luces preocupado- dijo la mujer observando el semblante del hombre que mantenía fija su mirada hacia la ventana.
-Solo medito Gabrielle- contestó el hombre sin voltear a verla.
-¿Respecto de que?- Gabrielle frunció un poco el ceño juntando ambas manos entrelazando los dedos, se inclinó un poco hacia delante prestando completa atención a la respuesta de Miguel.
Era la primera vez que ella le veía tan pensativo y su semblante realmente indicaba que algo le preocupaba, en todo el tiempo de convivir con su comandante y desde la primera batalla en la que ella había dado la orden de ataque, percibió a un Miguel seguro, lleno de fuerza y energía; Un guerrero invencible en todos los campos de batalla, al cual nada era capaz de amedrentarle o preocuparle. Sin embargo en esta ocasión Gabrielle pudo distinguir a un Miguel diferente, un guerrero que cuando menos en silencio existía algo capaz de inquietarle de alguna manera.
-El Consejo General Regente me ha ordenado que organice un escuadrón que viaje a los infiernos en misión de rescate del arrepentido- comentó Miguel.
-¿Meditas entonces en quienes son los mas adecuados para la misión?- preguntó Gabrielle observando a su comandante.
-Creo que es una trampa y temo que si designo el grupo solo los llevaré a un destino cruel y será la destrucción de aquellos hermanos que yo elija- dijo Miguel al tiempo que volteaba a ver a Gabrielle buscando quizá alguna palabra de apoyo o consejo.
-Di entonces a los miembros del Consejo que deslinden esa responsabilidad de ti- sugirió Gabrielle.
Miguel miró fijamente los ojos verdes de Gabrielle con gesto duro y negando con la cabeza caminó hasta detenerse frente a la gran espada recargada en la pared.
La mujer se levantó de la silla dirigiéndose hacia la puerta, y poco antes de salir solo dijo:
-Sé que tomarás la decisión correcta como siempre lo has hecho Miguel-
Miguel continuó observando su gran espada como si no hubiera escuchado las ultimas palabras que dijo Gabrielle al salir; quizá pensaba si habría de usar o no nuevamente la afilada y pesada hoja en contra de sus hermanos caídos en aquel viaje a los infiernos.

“Nergal y Belcebú

Las aguas del pantano se removieron sin que se lograra observar que lo había provocado, algunas raíces de los árboles secos y podridos flotaban en el agua turbia. Una figura similar a un cocodrilo se elevó sobre el pantano hasta parecer que estaba de pie, aun dentro del agua y con movimientos pausados giró su cabeza en diferentes direcciones. Sus ojos rojos de negras pupilas dilatadas se clavaron en un oscuro punto de aquel paraje desolado, un zumbido se escuchó en dirección del río Stygia, un zumbido que se hacía cada vez más fuerte. La horrible criatura volteó instintivamente hacia el lugar donde provenía el sonido: una enorme masa negra se movía dirigiéndose hacia donde se encontraba aquel ser reptiloide. Cientos de moscas volaban en círculos zumbando ensordecedoramente encima de la figura erguida sobre el agua. El sonido se calló para permitir que una voz áspera hablara:
-Heme aquí con algunos de mis súbditos y fieles para reforzar al reinado de Estigia, como un favor del Regente de los demonios, Señor del caos, el gran Archiduque del Averno-
Aquel ser que hablaba iba enfundado en una larga capa negra con cuello alto, en su mano derecha sostenía un cetro de oro con el emblema de una mosca enorme que tenía como ojos dos rubíes perfectamente cortados, sus uñas eran largas y negras y su rostro delgado y alargado daba la impresión de alguien enfermo, que el color amarillento de su piel parecía confirmarlo.
-Agradezco el presente en nombre del Barón de Estigia, que tendrá siempre en gran valor que el mismo Belcebú ha venido en persona- dijo el ser reptiloide haciendo una leve inclinación a forma de reverencia.
-Mas les vale Nergal que mi esfuerzo no sea nulo, no dejen ir a ese desertor, así venga el mismo Miguel y setecientas legiones celestes- dijo en tono seco y duro el hombre de la capa mientras se desvanecía en un humo verdoso y fétido.
-Así viniera Miguel y siete mil legiones, yo los vencería solo, estúpido. Pero no vendrá él, sin embargo estoy listo para recibir a quien venga- Nergal hizo una mueca que intentaba ser una grotesca sonrisa al tiempo que volvía a sumergirse en el pantano, removiendo las negras aguas.

“Los siete  voluntarios

Las gotas resbalaban desbordándose sobre la fuente esmeralda, el piso de mosaicos adornaba la estancia. Dos puertas se vislumbraban en el fondo, y un barandal dórico terminaba de adornar aquel balcón. Abajo en el patio se habían congregado algunos ángeles; era el foro de comunicados como le llamaban, ahí era donde los líderes de cada hueste o área anunciaban los planes y daban las ordenes a seguir.
Una de las puertas se abrió y dos personajes conocidos hicieron su aparición tras ella: un hombre alto de cabellos dorados, armadura del color del pelo, que llevaba una gran espada en las espaldas y una hermosa mujer de cabellos rojos y rizados, ojos verdes y armadura plateada portando una trompeta a juego con la indumentaria. Ambos se acercaron hasta el barandal mirando por el borde, Gabrielle tocó su trompeta al tiempo que Miguel alzaba las manos, en cuanto se hizo el silencio hablo diciendo:
-Hermanos, les he hecho venir para informarles de una importante misión que nos atañe, Sariel ha suplicado le perdonemos y recibamos de nuevo en Sheol, sin embargo no puede llegar a la morada del Señor; pido hoy entre ustedes voluntarios para viajar a los infiernos a su rescate. Sobra decirles que es una tarea complicada sin mencionar que pudiera ser solo una trampa de los demonios, sea entonces sabido de aquellos que ofrezcan el servicio como una obediencia al Creador- los congregados se miraron uno al otro murmurando, hasta que del fondo se alzó una mano y se dejó escuchar un grito, que calló a todos:
-¡Yo iré!- el personaje caminó entre los demás, de porte imponente alcanzaba a medir casi dos metros y medio, su largo cabello negro recogido en una trenza contrastaba con la enorme capa blanca que abrochaba por delante con una turquesa que hacía juego con sus ojos azules y la armadura acolchada bordada en tonos dorados.
-¿Así que tú eres el primer voluntario Zerachiel?- dijo otra voz oculta entre la multitud.
Zerachiel buscó de donde provenía esa voz que le sonó tan familiar, hasta que logró ver como se acercaba hacia él una figura conocida ataviada en una armadura de acero oscuro, portando su inconfundible casco, su rostro duro y barbado. Lo miró directamente a los oscuros ojos y sonriendo le dijo:
-Te dije que iría por él, Uriel. Siempre cumplo lo que digo-
-Pues no irás solo, la flama de Dios irá contigo- comentó Uriel mirando a Zerachiel para luego desviar su vista rumbo al balcón.
Miguel solo se limitó a observar a Uriel un instante para después voltear su vista al personaje de cabellos y barba rojiza que se acercaba lentamente hacia los dos voluntarios.
-Estoy al servicio del Señor, por que para eso fui creado, sí mis habilidades son útiles deseo acompañarles- dijo Hamiel observando con sus ojos zarcos a Uriel y a Zerachiel, ambos solamente asintieron sin decir palabra alguna.
Un ángel que tenía la apariencia como de un joven de unos dieciocho años, cabello castaño corto, ojos claros, que llevaba puesto un peto de piel oscura y dos brazaletes también hechos de piel, se acercó tímidamente hasta donde se encontraban los voluntarios y dijo en un tono de voz gruesa que no correspondía a su apariencia:
-Sé que no pertenezco a la Guardia Celestial, no soy un heraldo y ni siquiera tuve una participación importante en la lucha por recuperar a Sheol de las manos de los rebeldes, sin embargo pido unirme a ustedes en esta cruzada donde les aseguro que daré lo mejor de mí-
Zerachiel miró al joven ángel un instante y sonrió mientras le preguntaba:
-¿Cuál es tu nombre muchacho?-
-Ragüel- dijo el ángel de cabellos castaños y vestimenta de piel.
-Bienvenido a la misión Ragüel- dijo Zerachiel animando al joven.
No acababa de terminar la frase cuando una mujer de cabello blanco y corto se acercó al grupo que se formaba. Sus ojos eran bastante extraños tan claros que parecían grises, su semblante era delgado y su piel pálida se perdía en la blanca túnica que vestía.
-Maestro, ¿Seré yo bien recibida entre ustedes y su cruzada?- la blanca mujer habló como dirigiéndose a todos, pero en verdad miraba el rostro de Uriel.
-No es mi decisión Phanuel sino tu libre elección, sin embargo me alegra ver que en la cruzada por rescatar a mi pupilo esta llena de rostros conocidos- dijo Uriel observando a Zerachiel, a Hamiel y a Phanuel.
-Mi elección entonces es acompañarle dómine- dijo la mujer de ojos grises.
Los cinco voluntarios se alinearon volteando hacia el balcón mirando a Miguel y a Gabrielle como esperando alguna orden, abajo se hizo el silencio entre la multitud; arriba Gabrielle le comentaba a su comandante:
-Deseo ir con ellos Miguel-
-No es lugar para ti Gabrielle, además ya van tres de las siete virtudes- dijo Miguel interrumpiendo la frase al observar como se acercaba Haziel al grupo de voluntarios.
-Deseo ofrecerme para acompañar a mis hermanos- dijo Haziel en tono fuerte  mirando hacia el balcón en dirección a Miguel.
El comandante de los siete arcángeles frunció el ceño y cruzándose de brazos miró a Haziel desde su lugar.
-Tú estas en un periodo de prueba Haziel- dijo Miguel
-Que consiste solamente en estar en observación- contestó Haziel midiéndose lo más posible en el tono empleado.
Miguel guardó silencio un momento, parecía no convencerle la idea. Sus ojos claros miraban a los voluntarios; cuatro de los siete si incluía a Haziel, sería como haber decidido que los Heraldos de Dios realizaran la misión.
-Comandante, mi nombre es Haniel y he sido designada para permanecer al lado de Haziel durante su periodo de prueba, si él va a la cruzada por la cual se están pidiendo voluntarios mi deber es seguirle, aunque sea al mismo infierno- los pensamientos de Miguel fueron interrumpidos no solo por las palabras de Haniel, sino por el estrepitoso sonido de aplausos y gritos de apoyo ante la demostración del sentido del deber de la mujer de cabello castaño y ojos azules.
-Así sea entonces, los siete presentes, Zerachiel, Uriel, Hamiel, Ragüel, Phanuel, Haziel y Haniel irán por decisión propia en misión de rescate de Sariel a los infiernos. Cedo la responsabilidad del grupo en esta cruzada sobre Uriel, y les pido salgan inmediatamente a cumplir su cometido- dijo Miguel aun entre el vitoreo, para luego retirarse rumbo hacia la puerta. Gabrielle solo le miró alejándose sin comprender la razón por la cual su comandante no le había permitido unirse a la misión.

“Descendiendo a Estigia

El lugar lucía desolado, diferentes tonos que variaban entre el ocre, el café rojizo y  terracota coloreaban la tierra. De vez en cuando gases salían disparados provenientes del subsuelo causando explosiones. Rocas de todos los tamaños complementaban el extraño paisaje bajo un cielo completamente rojo.
Siete personajes enfundados en armadura arribaron sobre aquella planicie: Uriel con su ya tradicional armadura de acero oscuro y su casco, Zerachiel con la armadura acolchada en azul y oro, Hamiel  la armadura de bronce, Ragüel con una coraza y un escudo de hierro, Phanuel portaba una armadura de escamas negra que hacía sobresalir su blanca piel y sus finos rasgos, Haziel llevaba su armadura de piel bermeja y remaches plateados además de unos guantes de arquero y Haniel portaba un peto, espinilleras y brazaletes hechos en acero frío.
Ahí en la primera región de los infiernos conocida como Averno comenzaba la búsqueda, en aquel lugar inmenso de apariencia desolada los siete enviados comenzaron a caminar al azar, sin rumbo determinado con el solo objetivo de encontrar a Sariel.
Avanzaron en silencio durante bastante tiempo hasta llegar a un acantilado y poco antes de alcanzar el borde una horda de criaturas aladas de piel negra, ojos rojos, garras y colmillos prominentes muy similares a un reptil, les bloqueaban el paso.
Uriel los observó realizando un conteo mental y viendo las salidas posibles, de un rápido movimiento corrió hacia la derecha al tiempo que gritaba:
-¡Ahora!-
Phanuel y Hamiel corrieron tras de Uriel cubriendo su movimiento mientras que Haniel y Ragüel se dirigieron hacia el lado opuesto; Zerachiel y Haziel se quedaron en el lugar que estaban y comenzaron a lanzar flechas, uno con la ballesta otro con el arco. Cinco cuerpos negros cayeron al suelo con una flecha que los cruzaba del cuello, los restantes se mantenían volando intentando reaccionar ante el sorpresivo ataque; cuando respondían la maniobra arrojando sus lanzas oscuras otros seis yacían a los pies del arquero y del ballestero. Tres lanzas rebotaron contra el escudo de hierro de Ragüel  que se interpuso en la trayectoria para proteger a Haniel, una cuarta fue partida por la mitad por una de las espadas de Haniel poco antes de que pudiera incrustarse en el hombro de Ragüel. Hamiel desviaba los misiles a diestra y siniestra con sable y espada en mano, mientras Uriel combatía con los puños y en el aire a tres criaturas; Phanuel se elevó para auxiliar a Uriel en la pelea cuando una lanza negra le atravesó justo en medio de una de las alas desplegadas. El rictus de dolor acompañado por un grito fue la alerta para que Hamiel corriera a recibir en los brazos el blanco cuerpo de Phanuel, dos flechas se clavaron en la nuca de la última criatura que hacía por pelear mientras el resto huían despavoridos dando gritos y chillidos.
-¿Te encuentras bien Phanuel?- preguntó Hamiel mientras bajaba suavemente a la mujer herida al suelo.
-Sí, solo me duele un poco- contestó Phanuel tratándose de hacerse la fuerte.
El resto del grupo se acercó hasta donde se encontraban Hamiel y Phanuel clavando todos, su mirada en el ala de Phanuel; la oscura lanza había atravesado gran parte de la extremidad doblándola bastante consiguiendo quebrarla.
Uriel tomó el mango de la lanza y con la frialdad que lo caracterizaba la arrancó para luego decir:
-Las puntas suelen contener veneno no podremos avanzar más, hay que regresar para que sea revisada y curada-
Todos voltearon a ver el rostro de Uriel, sabían que no podrían continuar con la cruzada con Phanuel herida, sin embargo sus miradas indicaban que no deseaban regresar y declarar fallida la misión apenas en el primer anillo de los nueve infiernos.
Ragüel se inclinó para tomar en brazos a Phanuel y se colocó frente de Uriel mirándolo fijamente.
-Capitán no es necesario regresar todos, yo llevaré a Phanuel a Sheol para que sea atendida y pediré refuerzos si me lo permite-
Uriel asintió con la cabeza ante la sonrisa de los demás que se despidieron de Ragüel y Phanuel. Mientras los dos ángeles ascendían los otros cinco brincaron al interior del abismo para continuar con la búsqueda.
Mientras descendían a una velocidad impresionante se adentraban cada vez más al siguiente anillo y al siguiente sin que se viera nada mas que solo oscuridad del abismo (en ese lugar las distancias no son como en la tierra) hasta que en el quinto anillo pudieron detenerse en un pedazo de tierra húmeda y lodosa.
La vista del lugar no era mucho mejor que en el Averno: un aire frío se percibía en el ambiente, un cielo oscuro y sin estrellas era el preámbulo de una tierra donde había árboles retorcidos casi petrificados, el suelo era fangoso y algunas porciones de tierra permitían la formación de entradas cavernosas. Si, los ahora cinco enviados habían arribado al quinto infierno.
-Bienvenidossss a Essstigia- dijo una voz aguda y chillona.
La criatura alcanzaba apenas el metro de estatura, su piel era verde y escamosa, tenía un par de ojos enormes en color gris muy similares a los de una rana, seis extremidades acompañaban su regordete cuerpo y una cresta lamosa y maloliente sobresalía desde su cabeza recorriéndole toda la espalda.
-Buscamos a alguien- dijo Uriel observando atento a la criatura.
-Quizzzasss Ssszzuano sssepa- respondió la criatura siseando y lamiéndose la boca con su lengua viperina tan oscura como sus ojos.
-Buscamos a Sariel- dijo Zerachiel sonriéndole.
Szuano se cruzó con dos de sus brazos mientras se llevaba una de sus manos libres a la cara, y con la cuarta mano señalo hacia unas cavernas.
-Sssariel esssta ahí- dijo en un tono lento y desesperante.
Los cinco enviados comenzaron a caminar atentos a la criatura que solo observó como se alejaban y entraban a la cueva. Cuando el último hubo entrado Szuano esbozo una sonrisa que se fue transformando en una risilla que explotó al final en una gran carcajada que se perdió en el frío y se volvió burbujas bajo el agua estancada de los pantanos.
La cueva era más grande por dentro de lo que pudiera parecer observada desde el pantano, el techo se alejaba hasta casi los diez metros dejando ver algunas otras entradas. El ambiente era frío y algo húmedo, ni una sola luz lograba colarse hasta el interior donde las estalactitas y estalagmitas le daban un aire más lúgubre aun.    
-Formación estrella- ordenó Uriel quedándose parado.
Inmediatamente y con sincronía perfecta a unos metros detrás de Uriel se colocaron Zerachiel y Hamiel en posición defensiva, mientras que Haziel y Haniel se acomodaron metros mas atrás haciendo lo propio. Aguardaron en esa posición durante un largo rato, todos en silencio como escudriñando la oscuridad con sus miradas, Uriel vigilaba atento el frente, Hamiel el lado derecho, Zerachiel el flanco izquierdo, Haniel cubría la retaguardia, mientras Haziel observaba el techo.
Avanzaron varios metros hacia el interior de la caverna en la misma formación hasta que llegaron a un cruce done el camino se ensanchaba, cuatro pebeteros iluminaban tenuemente el lugar con llamas azules.
Un ruido como de pasos se dejó escuchar y puso alerta a los cinco enviados, justo frente a ellos un grupo de criaturas armadas con lanzas y espadas se detuvo; el que parecía el líder portaba un atuendo de color rojo brillante.
Sus ojos eran amarillos, su piel blanca, su cabello y barba eran negros y espesos. Una corona enjoyada con piedras rojas y gemas lucía sobre su cabeza.
-Vaya, vaya ¿A quienes tenemos aquí?- dijo el ser vestido de rojo expandiendo sus dos enormes alas negras.
-Nos conoces bien Akiael- dijo Hamiel en tono serio muy a su estilo.
-No me llames así muchacho, ese nombre quedo perdido hace mucho tiempo. Llámame Satanakia, Barón de Estigia- dijo el ser de la corona enjoyada mientras hacía un gesto de repulsión.
En ambos bandos se lograba percibir un grado fuerte de tensión: las manos se veían cerca de las armas, las miradas iban de un lado a otro buscando quizá los puntos débiles del contrario.
Algunas de las criaturas se cuestionaban la razón por la cual no habían atacado ya, sería fácil, ellos los superaban en número. Uno de los seres no lo pensó por más tiempo y se abalanzó directamente sobre Uriel solo para encontrarse con una flecha del arco de Haziel en el hombro, y una saeta en la frente proveniente de la ballesta de Zerachiel. Murmullos y movimientos vinieron después, mismos que fueron detenidos por un grito tan fuerte como la erupción de un volcán.
-¡Alto todos!- ordenó el líder a pesar de las protestas.
Los cinco enviados se mantuvieron en la posición defensiva, aun con las armas afuera, listos para cualquier movimiento hostil.
-No hemos venido a pelear- dijo Uriel hablándole tanto a los demonios como a los ángeles.
-¿Ah no? ¿A que han venido entonces Uriel?- pregunto sarcástico Satanakia.
-Venimos para llevarnos a Sariel- contestó Uriel.
-Mmmm, ¿Sariel dices? No lo sé creo que fue cambiado a otro infierno, a Caina creo- dijo Satanakia burlesco.
-Sabemos que esta aquí retenido por ustedes- dijo Haniel
Satanakia solo observó de reojo a Haniel para volver la mirada a Uriel.
-¿Qué te parece si esto lo discutimos en privado Uriel? De mensajero a gobernante- dijo Satanakia mientras señalaba a Uriel primero y después a sí mismo.
Uriel volteó a ver a sus compañeros, confiaba en ellos al igual que tenía la seguridad que no tardarían en llegar los refuerzos que enviarían de Sheol. Volteó de nuevo a ver a Satanakia y solo asintió con la cabeza.
Un grupo como de quince criaturas escoltaron a Uriel y a Satanakia, el resto se quedó frente a los ahora cuatro enviados, mientras se alejaban Uriel alcanzó a decir:
-Quedas a cargo Zerachiel-
-No te preocupes Uriel, ninguno de los míos les hará nada a tus muchachos, te doy mi palabra- comentó Satanakia mientras se perdían en la oscuridad

sábado, noviembre 3

Cambios


Nada es estático y el universo se encuentra en constante expansión en todos los niveles.
Es así que en esa constante, el todo fluye y todo vibra en diferentes frecuencias, así llegan lo momentos de cambiar de vibración para pasar a otra.

Hay cambios de estación, cambios de ciclo lunar, cambios climáticos...cambios de rumbo.
Por lo general los cambios son percibidos por las personas como abruptos e inesperados, cosas contra las que no se puede hacer demasiado o escapan de nuestro control. En ocasiones decidimos tomar las decisiones que producen esos cambios.

Llamamos hogar al lugar donde vivimos, donde nos sentimos como en casa y nos representa muchas cosas, sobre todo dejarlo atrás.
A algunos les cuesta más a otros menos, pero no existe cambio al cual nuestra naturaleza humana no se resista de una u otra manera. Pero cuando hay entendimiento de los ciclos de la vida, cuando hay un atisbo de comprensión del vagar de la gran rueda, viene la aceptación de las propias decisiones, viene montarse en la consecuencia y cabalgarla hasta dirigirla por los senderos que queramos tejer nuestro propio destino.
Es cuestión de aprender a dominar la voluntad.

La pantera va al oeste...comienzan los cambios.

martes, octubre 2

Disciplina de escritor


Hace algún tiempo, cuando escribía mi primer obra y llevaba unas sesenta páginas, entregué ese avance a un par de personas que no conocía. Eran un matrimonio de unos setenta y tantos años, no solo con mucha experiencia, sino con un bagaje cultural bárbaro.

Él, un Ingeniero jubilado, amante de la pintura, el teatro, la tauromaquia, la política social y por supuesto la literatura. Ella era una mujer de una mirada que transmitía una profunda paz; gustaba especialmente de las canciones francesas, pero no desdeñaba en lo absoluto a la ópera, la música clásica, el teatro y por supuesto, la literatura en diferentes lenguas, ya que la señora hablaba cinco idiomas, entre los que se contaban español, francés, alemán, inglés y el italiano.
Él, solía leer algo así como cuatro libros al año, mientras que ella gustaba de leerse un libro al mes.

Tuve la fortuna no solo de conocerles, sino que leyeran mis inicios en este complejo arte que es la escritura.
Al principio me citaron en un café por la tarde. Yo les había hecho llegar mi borrador impreso a través de un matrimonio, amigos míos, que pensaban que mi escrito hasta donde iba era bueno. Ellos le conocían por circunstancias que siempre nos ofrece la vida y que son poco importantes para la historia de esta entrada. El caso es qué, después de haber leído mis 60 cuartillas ambos pidieron conocerme y acudí a la cita que para mí era una especie de examen como escritor, pues obtendría la opinión de dos desconocidos con las credenciales que ya he comentado.

Estuvimos en el café casi por dos horas hablando de todo, excepto de toros (ya que me declaré un ignaro del tema y no deseaba mostrarme como un villamelón) y de mi borrador; parecía que el matrimonio se encontraba ahí con el simple propósito de platicar conmigo como persona y no como el autor de las hojas que ambos habían leído. Ya caída la noche, pedida la cuenta y pagada, me comentaron que si gustaba continuar la charla en su casa, invitación que no solo acepté con gusto sino con cierta emoción ya que pensé que ahí hablaríamos de mis fallos y posibles aciertos como escritor. Sería en casa del matrimonio donde seguramente con toda confianza podríamos enfocarnos en lo que habían leído y obtendría su opinión.
Al final, después de escuchar canciones francesas reproducidas en un gramófono, ver las pinturas de la sala, beber vino de Alsacia y fumarme un habano pregunté al matrimonio cual era su opinión respecto al borrador del cual yo era el autor. La respuesta que recibí me dejó una marca qué, aunque en ocasiones olvido, me ha llevado a continuar escribiendo.

—Termina el libro—dijo el Ingeniero.

Yo guardé silencio esperando cualquier otro comentario pero lo único que se dejaba oír era la voz de la cantante francesa que sonaba en el viejo acetato. Ante mi mirada expectante, seguramente acompañada de un claro gesto idiota, agregó:

—Un escritor tiene que escribir, así que escribe. Si estás contento escribe. Si te sientes triste, escribe. Cuando todo parezca gris y nublado, tienes que escribir. Si una idea te asalta de pronto, ve y plásmala en papel. Aún cuando te encuentres falto de ideas y tu cerebro se encuentre más blanco que las hojas, oblígate a escribir. Un escritor no es aquel que tiene un libro publicado, sino el que posee varios escritos en su haber. Un escritor como tú se forja únicamente con disciplina, creando.

Esa respuesta fue acompañada con una sonrisa por parte de su esposa y una mirada de profunda paz que hicieron que terminara mi primer novela y que ahora tenga un par de escritos más terminados, así como varios borradores en los que estoy trabajando.
Solo necesito disciplinarme.




      

miércoles, septiembre 26

Strangers´ Journey



En esta ocasión quiero hablarles de un libro que aún no está terminado pero cuyo proceso se encuentra cerca del 90%. No, no es mío -ojalá así fuera- sino de un par de autores de origen ruso y que tengo el placer de tener como contacto en facebook a Eva Kamm, una de las autoras.

El libro, por supuesto, saldrá en ruso y probablemente pase mucho, mucho tiempo para que pueda verlo a mi alcance en español.
A pesar de ello, no pude evitar venir a mi blog y compartirlo con el resto del mundo, por la sencilla razón que, como escritor, obras como esta me parecen fascinantes.

Los dejo, pues, con una ilustración alternativa de la portada y la sinopsis de la historia.

Portada alternativa hecha por  Stefan Prohaczka

"Mark es un presentador de radio que vive en un mundo paralelo donde no existió la Segunda Guerra Mundial. Él tiene "recuerdos falsos", similares a visiones de una gran guerra en Europa. 
Tiene miedo de decirle a alguien acerca de su capacidad para recordar cosas que nunca sucedieron. 
La única persona que sabe su secreto es Eva, una chica de la que está enamorado. 
Lo que Mark desconoce es que es un espía enviado desde nuestra realidad conocida. 
Un día Eva desaparece, llamada de nuevo por poner en peligro su misión. La carrera de Mark está en ruinas y los contra-inteligencia sospecha que él ha estado espiando los secretos militares de su país"

Para aquellos que haya despertado su interés, pueden ir al blog de este proyecto dando click aquí.


sábado, septiembre 8

La Legendaria ENZE

"La intervención de los alfios"

La Legendaria ENZE

Capítulo II







n una gran bóveda se encontraban reunidos los maestros de las distintas casas de artesanos identificables fácilmente por sus símbolos: herreros, mineros, peleteros, orfebres, armeros, constructores, joyeros y maestros de armas.

También estaban los jefes de los oficios, los sastres, destiladores, zapateros, panaderos y los capitanes de los ejércitos.
Sobre su trono el rey Ghob-ious II escuchaba las opiniones del pueblo de los alfios.


 -¡Es un descaro! ¿Cómo se atreven? ¡Pedirnos ayuda!- decía indignado un alfio de negras barbas trenzadas, maestro orfebre.
-Son nuestros aliados, es lo normal- comentó otro alfio de barbas abundantes pero perfectamente recortadas, maestro de joyeros. -Desde que ayudamos a los elfos a derrotar a sus hermanos los svartalfos nuestros pueblos hicieron un pacto. Siempre estaríamos dispuestos a ayudarnos uno al otro- dijo Whak-ious, uno de los maestros herreros más viejos.
-Así es, pero mientras nosotros seguimos peleando acá abajo, en el Hipogeo, contra svartalfos, gobleinz y fomori ellos jamás acudieron a ayudarnos- exclamó Whuul-ious, uno de los capitanes del ejército de "Cabezas Cuadradas", llamados así por la forma de sus cascos.
El comentario del capitán disparó gritos de apoyo que llenaron el lugar. Era verdad, en todos los años desde la gran alianza los elfos no se habían preocupado más por sus hermanos oscuros gracias a la intervención de los alfios. Los svartalfos habían sido expulsados de Elforia con ayuda de la intervención del ejército alfio; los expatriados se agruparon para ir a habitar en las profundidades de la tierra donde construyeron ciudades y se asentaron en una organización matriarcal, adorando a la oscuridad, rechazando al sol y a la luz. Así Svarta, la líder de todos ellos se convirtió en sacerdotisa de Antubel, la señora de la oscuridad. Los alfios habían mantenido guerra constante desde entonces siempre que se encontraban en las profundidades del Hipogeo, así como contra los gobleinz y fomori que también se alojaron dentro de los subterráneos.
El rey levantó una mano para que todos guardaran silencio, una vez acallado el alboroto, habló solemnemente:
-Es verdad lo que hablas Whuul-ious, los elfos jamás nos han ayudado. Ni una sola batalla, ni un combate. En ningún enfrentamiento contra svartalfos, gobleinz o fomori, ni siquiera en la batalla contra la alianza de Fir-bolgs y Trolls,  en las minas abandonadas de Hallstatt, donde mi padre fue muerto. Su supuesto amigo, Mithedil rey de los elfos solo envió sus condolencias y ni siquiera presentó sus respetos en el funeral. Pero tomemos en cuenta que jamás les hemos pedido ayuda, ni a ellos, ni a los humanos. Nuestro deber ha sido trabajar en nuestros oficios y la guerra se ha vuelto un oficio más, en donde también superamos a las otras razas. Somos sus protectores, aún cuando ellos no lo agradezcan. Mi padre dio su promesa de ayudar a los elfos y los alfios sí tenemos palabra y honor-
-Pero señor, las patrullas del sur indican un gran movimiento de gobleinz y fomori; orcos y ogros para ser exactos. Si enviamos refuerzos a los elfos descuidaríamos las defensas del fuerte- comentó Barkh-alfia, capitana de los ejércitos de las Belenias, las guerreras santas del dios del fuego.
-Los alfios tenemos palabra y honor. Whuul-ious, prepara a los Cabezas Cuadradas, irán a la superficie a ayudar a los elfos- dijo el rey.
La orden había sido dada, el alfio se dispensó de acuerdo a la costumbre bebiendo hasta el fondo del enorme tarro la espumosa bebida de la corte, sagrada para todos ellos y que tenían prohibido pronunciar su nombre delante de otras razas, si había otros presentes se referían a ella como "la bebida de los dioses".
Los Cabezas Cuadradas marcharon por los túneles que conducirían fuera del fuerte "Hacha de Zafiro" para recorrer el Hipogeo hasta encontrar una de las salidas hacia la superficie. A Whuul-ious su capitán no le agradaban los elfos, los consideraba banales, siempre metidos en sus bailes y fiestas perdiendo el tiempo en sus banquetes y festividades. Consideraba un insulto lo que habían hecho con el regalo del rey Ghob-ious, el árbol de Belenus. Los elfos habían tomado las semillas del fruto y hecho el blisdorf, seguramente en un intento de imitar la bebida de los dioses, cuando el árbol otorgaba otras cualidades como que sus vapores alivian los dolores de muelas y si se utiliza en ungüento, mezclado con las plantas apropiadas, los espíritus de los ctonos te protegen.
Whuul-ious no entendía como los elfos siendo bendecidos por Urd, norna del pasado, no aprovechaban la bendición del don otorgado en maneras más prácticas como el trabajo. Los alfios vivían mucho menos que ellos (aunque más que los humanos) y dedicaban su vida y existencia a hacer algo, pues creían que la única manera de alcanzar la otra vida era creando algo que perdurara, fuera por su calidad, su utilidad, aplicación o beneficio. Por ello eran una raza artesana y guerrera; aunque existían los alfios sacerdotes que entendían de los dioses y conocían de los sulfus y sulfúridas, silfos y sílfides, óndulos y ondinas; y de los ctonos, espíritus de la tierra. Aún los sacerdotes sabían de guerra y los guerreros no desconocían de algún arte, aunque jamás con la maestría de los verdaderos artesanos.
Los Cabezas Cuadradas alcanzaron la calzada de la triada de los dioses artesanos Goibhniu, Luchta y Creidhne, hasta llegar a las puertas del fuerte y salir con dirección de alguna de las gargantas que los llevarían a la superficie. 1600 alfios con la encomienda de ayudar a los elfos, poniéndose a las órdenes de la corte del rey Mithedil. Las tropas alcanzaron la superficie en las planicies del paso del Nignoashe, por las montañas insoportables que se alarga desde los páramos helados cruzando por Nuimgard hasta llegar a la baja Cernunnia, donde decidieron tomar un descanso y levantar el campamento.
-¡Capitán, capitán!- gritó la voz del explorador que regresaba.
-¿Que ocurre Pitt-ious? ¿Por qué el escándalo?- refunfuñó Whuul-ious que se encontraba degustando de una cabra montés en estofado.
-Capitán. Detrás de las colinas, se acerca un ejército enemigo- dijo Pitt-ious
-¡Vaya buenas noticias al fin!- El capitán se levantó dejando a medias su merienda se puso su yelmo cuadrado y tomó sus armas.
-¡Alfios! ¡Cabezas Cuadradas, enemigo detrás de las colinas! ¡A la batalla!- gritó Whuul-ious al tiempo que se movía corriendo en dirección al lugar.
Los cuernos sonaron alertando la orden y gritos de -"a las colinas"- se dejaban escuchar por todo el campamento. Toda la tropa alfia corría rumbo a las colinas como si hubiesen descansado toda la noche.
Verán cualquier capitán de un ejército del mundo, de cualquier raza hubiera requerido información del enemigo, el número de tropas estimado, si contaban o no con máquinas de guerra, caballería o guardia montada, etc. Pero no era el caso de los capitanes alfios, ellos si un explorador volvía diciendo "enemigo", solo preguntaban "¿dónde?" y se lanzaban a atacar al tiempo que a media marcha y entre gritos avisaban a sus hombres.
-¡Orcos!- gritaron en un extremo algunos alfios.
Muchos se apresuraron hacia esa dirección. Los choques de las hojas de las hachas alfias y las khukthik, las espadas de los orcos, se escuchaban como en un compás de una música que indicaba ferocidad pura.
-¡Ogros!- se escuchó en otro extremo del campo de batalla.
Un tanto más corrió en dirección indicada. Aunque los ogros doblaban en estatura al más alto de los alfios eso no era un impedimento para enfrentarlos, por el contrario las diferencias de tamaño eran una ventaja para los movimientos de los guerreros alfios que podían pasar con facilidad entre las piernas de los ogros y atestar tremendos hachazos en las partes más sensibles de los gigantones fomori. Era como sí lucharan contra árboles que se movían con tosquedad y cierta torpeza, aunque cuando lograban dar algún golpe con sus garrotes eran capaces de abollar armaduras y romper costillas. Si uno de los golpes daba en alguien que no trajera casco podía partirle el cráneo con facilidad; además la fuerza imprimida en el garrotazo era capaz de arrojar a los oponentes a metros de distancia.
Un ogro avanzaba con el garrote en mano dando golpes a diestra y siniestra alejando todo oponente que intentara acercarse. Varios alfios se lanzaron al mismo tiempo pero fueron impactados por los golpes del fomor que parecía ser un experto guerrero entre los de su especie.
Los alfios no tienen arqueros, tienden a despreciarlos pues consideran hasta cierto grado que es un acto de cobardía atacar a distancia pudiendo hacerlo cuerpo a cuerpo demostrando en realidad quien es el más fuerte, después de todo de eso se trata la guerra para ellos.
Un alfio observó al ogro avanzando sin que nadie pudiera pararlo. Se detuvo un instante y descolgó de su espalda una caja de un metro de largo de la cual sacó varios objetos de metal que terminó armando después de algunos minutos para convertirlos en una pica. El asta medía casi los tres metros por lo que el alfio arrancó cargando con todo su peso con la pica por delante, cuando el ogro lo vio acercarse lo esperó suponiendo la misma distancia de golpe con el que había podido sacudirse del resto de enemigos. Se dio cuenta tarde de su error cuando sintió a través de la cetrina piel cómo le atravesaba la punta de la lanza. El alfio soltó el control del asta cuando sintió que había impactado en el cuerpo del fomor para tomar su maza y soltar dos golpes que impactaron, uno en la rodilla derecha que se quebró haciendo que el ogro cayera de bruces y otro en la quijada que desfiguró el de por si feo rostro de la creatura.
Aún así el ogro lanzó un garrotazo que el alfio logró eludir apenas logrando hacerse a un lado con un salto. Una lluvia de mazazos cayó sobre el ensangrentado rostro del fomor hasta que el alfio se aseguró de que estaba muerto. Arrancó la pica y con una paciencia increíble la limpió haciendo lo mismo con la maza. Desarmó el asta para volverla a guardar en su estuche de manera completamente ritualística sin importar que la batalla continuaba a su alrededor. El alfio era un joven acólito de la orden religiosa de Taranis que los alfios reverenciaban no solo como señor del rayo, el trueno y el relámpago, si no como señor de la guerra y las batallas, por lo tanto para Makss-ious la guerra era algo sagrado.
Más adelante en el campo de batalla las carcajadas de un ensangrentado Whuul-ious se dejaron escuchar fuertemente. Su mano apuntaba a una horda de enemigos que se acercaban, el grito de un teniente que le acompañaba hizo que todos los Cabezas Cuadradas se dirigieran hacia donde apuntaba el capitán.
-¡Trolls!- fue lo que gritó
De las tres razas fomori, ogros, fir-bolgs y trolls, estos últimos son los más peligrosos. Aunque el ogro promedio mida 2.70 y golpee fuertemente con su arma preferida (que es el garrote) y aunque los fir-bolgs pasen de los 4 metros y ataquen con sus marros de piedra; los trolls a pesar de su aparente escuálida apariencia esconden detrás de esa arrugada y verdosa piel, que simula alguna corteza de árbol viejo con moho, una fuerza descomunal. El troll promedio alcanza los 3 metros y al contrario que los otros fomori es bastante ágil, sus largos y desproporcionados brazos terminan en unas grandes manos con delgados dedos de afiladas uñas, similares a la de los puñales que cargan los asesinos.
También atacan cuando logran sostener a un enemigo con una poderosa mordida, pues poseen afilados dientes; además de eso, al correr sangre de hidra por sus venas sus heridas sanan en pleno combate y pueden llegar a regenerar miembros cercenados en ocasiones.
Cuando Ónor-ious, el sacerdote, escuchó el grito del teniente alzó sus brazos hacia al cielo y elevó con potente voz una oración, mirando hacia la estrellada bóveda celeste.
¡Oh Taranis! ¡Tú que con tu mazo forjas en las fraguas de Belenus el hacha de fuego con la que cortas los cielos creando rayos y relámpagos! ¡Tú que miras cómo los alfios dedicamos nuestras vidas a defender la tierra para que queden creaturas inteligentes que adoren tu nombre hazles saber a nuestros enemigos que también son los tuyos y que teman tu estruendo! ¡Oh Taranis a ti clamo por ayuda!-
Un relámpago iluminó el cielo seguido de un aturdidor sonido y un rayo partió la rama de un solitario árbol a unos metros alejado del sacerdote. El fuego comenzó a surgir de la madera y de las llamas brotaron varias flamas en forma de pequeños humanoides de no más de 30 cms. Eran los sulfos y súlfuridas, creaturas hechas de fuego mismo y que solo podían ser invocados por medio de arcanos conjuros mágicos o una firme fe forjada en la disciplina y los estudios del sacerdocio. Una súlfurida se arrojó directamente sobre el hacha de Ónor-ious envolviéndola en los ardientes fuegos de su cuerpo formando así una hoja llameante, el alfio se lanzó entonces al ataque de uno de los cientos de trolls que estaban en el lugar.
El troll lanzó varios manotazos con sus afiladas uñas sin acertar en el pequeño blanco que se movía esquivando sus intentos por penetrar la armadura de bandas de acero, hasta que en un intento el largo brazo izquierdo se extendió todo lo que pudo en un golpe cruzado alcanzando el pecho del alfio. El pectoral sagrado hecho de lana de arietus, un tipo de carnero salvaje que habita en los subterráneos, quedó desgarrado por el zarpazo; el símbolo del rayo hecho con piedras de ámbar y bordado con láminas de oro quedó totalmente destrozado, mientras que en la armadura habían quedado las tres rayas marcadas por el golpe. Enfurecido Ónor-ious dio un gran grito evocando el nombre de su dios al tiempo que propinaba un hachazo al troll logrando cercenar la mano izquierda del temible fomor, cauterizando de inmediato a causa de las flamas de la sulfurída. El troll chilló de dolor y atacó nuevamente al alfio al cual casi le triplicaba la estatura. El sacerdote se defendió nuevamente moviéndose de un lado a otro; sorpresivamente la arrugada creatura se inclinó lanzando una bestial mordida de donde exhaló un pútrido aliento, que sería el último, puesto que Ónor-ious pasó bajo el cuerpo del troll y le clavó el hacha flamígera en el pecho, partiéndole el esternón, mientras su piel era consumida por el -de cierto modo- mágico cuerpo de la sulfurída, puesto que el fuego solo daña aquello que los sulfos quieren.         
La batalla era encarnizada. Los alfios enfrentaban a los ejércitos de orcos, ogros y trolls con ferocidad y valentía, pero los gobleinz y fomori respondían con bestial crueldad y furia haciendo caer a muchos Cabezas Cuadradas. No parecía inclinarse la balanza para ninguno de los dos bandos; cientos de cuerpos yacían por todo el campo de batalla, tanto de alfios como de orcos, ogros y trolls, aunque de vez en vez algunos trolls que aparentaban haber caído esperaban el tiempo suficiente para recuperarse de las heridas y levantarse para volver a atacar totalmente recuperados.
El joven acólito de Taranis, Makss-ious, se percató que podían acabar con todos los orcos y ogros, pero que eliminar a los trolls les iba a causar muchas bajas. A pesar de su juventud Makss-ious conocía bastante de la guerra y no era cómo el típico alfio que se lanzaba al combate de manera valiente sí, pero irracional. A sus escasos 42 años (algo así como 16 años humanos) ya había estado en enfrentamientos en el Hipogeo contra gobleinz y fomori. Desde los 20 años enfrentó primero a trasgos y kobolds como parte regular del entrenamiento alfio, a los 25 entró a la orden como acólito aprendiendo no solo el uso de las armas y armaduras o su construcción, si no también historia militar, matemáticas, lenguajes antiguos y religión. Conocía que los fomori y gobleinz no se aliaban más que cuando un tercero, generalmente un ser más poderoso, los reunía, nunca era por su propia iniciativa. También conocía que eran criaturas, por lo general, cobardes e impresionables, por lo que pensó que si lograban derrotar al líder de los trolls -por lo regular la hembra más fuerte de todos- caería su ánimo y podrían vencerlos más fácilmente. Fue recorriendo el campo con una antorcha en mano quemando cualquier troll que pudiera ser sospechoso de levantarse al tiempo que daba una pequeña oración.
-Trasciende o nos volveremos a ver. Belenus te purifique- decía cada vez que le prendía fuego a algún cuerpo.
Mientras el joven alfio recorría el lugar quemando cuerpos encontró lo que buscaba, a unos diez metros de él logro verla: era el más alto de todos los trolls sobrepasando los 3 metros, de un extremo de su cráneo sobresalía una grasosa madeja enredada que caía simulando una larga trenza, su enorme y verrugosa nariz llena de mucosidades amarillas inhalaba el aire cómo lo hacen las bestias acorraladas y cargaba una enorme guadaña negra con un ónix adornándola que manejaba con gran habilidad. La observó moverse y atacar con precisión e inteligencia muy superior a los de su especie.
Cada que eliminaba a una cantidad determinada de enemigos gritaba festejándolo haciendo alusión a que portaba el arma.
Los trolls no construían armas y si llegaban a utilizar alguna eran de los enemigos vencidos pero no tendían a valorarlas. Cuando de vez en vez algún troll aparecía con un buen manejo de algún arma había recibido entrenamiento seguramente, lo que corroboraba sus sospechas. Quien fuera que estuviera detrás de los ejércitos de gobleinz y fomori había además conseguido al troll más inteligente que nunca hubiera existido.
Cuando Whuul-ious vio a la líder de los trolls levantó su pesada hacha de 8 kgs con una mano y lanzó un gran grito para llamar la atención de la creatura que le respondió lanzándole una mirada directa a los ojos y con un grito bestial que dejó ver sus sucios y desagradables dientes puntiagudos.
Whuul-ious corrió sosteniendo el hacha con ambas manos al mismo tiempo que la troll daba enormes zancadas con sus largas y delgadas piernas similares a raíces de árbol.

Quien lanzó el primer golpe fue la troll levantando el arma que se sostenía con dos protuberancias a lo largo de una vara negra de tres metros que remataba con la curvada y delgada hoja que terminaba en una afilada punta. El ónix que le adornaba estaba grabado con la forma de una calavera de troll. La guadaña negra inició su búsqueda mortal justo a 60 cms. del suelo, la mitad exacta de lo que el alfio promedio mide, de esa manera la líder de los trolls llevaba varias muertes debido a que no podía esquivarse el golpe haciéndose a un lado pues la trayectoria de la guadaña alcanzaba penetrando por un costado para después rebanar piel y partir huesos. Si alguien intentaba agacharse nunca era lo suficientemente rápido y terminaba perdiendo la cabeza y si intentaba saltar se olvidaban de sus piernas, terminando tendidos en el suelo mientras otros le remataban. El capitán alfio era un experto combatiente sobreviviente de muchas batallas contra gobleinz, fomori y svartalfos, había enfrentado incluso en un par de ocasiones a dragones de las montañas logrando matar a uno con cuya piel había realizado verdaderas obras de arte en Alfheim. Debido a esa experiencia no se lanzó alzando el hacha sobre su cuerpo lo cual seguramente hubiera hecho que lo partieran de tajo, mantuvo el hacha a la altura de poder realizar un ataque pero una buena defensa y cuando sintió que la guadaña se acercaba, lanzó un hachazo cruzado con todas sus fuerzas y se afianzó como pudo a tierra firme, haciendo que ambas armas chocaran. El tremendo golpe tomó por sorpresa a la troll que estuvo a punto de perder el arma que tuvo que sostener como pudo haciendo que se le rompiera el brazo, sin que le importara demasiado pues bien sabía que sanaría en unos cuantos minutos.
La guadaña colgó inclinada del lado derecho de la líder troll que atacó con rapidez con la mano sana logrando clavar sus garras a través de la armadura de bandas justo en el costado derecho del alfio. Whuul-ious hizo una mueca de dolor y arremetió con golpes que acertaron entre el brazo y costado de su enemigo pero los cortes de las heridas sanaban casi frente a sus ojos, la troll contraatacó nuevamente con la guadaña ya recuperada por completo su fractura, esta vez el alfio giró con una maroma hacia delante evadiendo el golpe letal lanzado por su oponente lo que le permitió colocarse cerca de sus extremidades, donde lanzó su feroz ataque haciendo que su enorme hacha se balanceara de lado a lado cortando cual frágil leña las piernas de la creatura. La líder troll cayó hacia enfrente pero eso no la detuvo se arrastró para continuar combatiendo, aunque ya sin la guadaña su peligrosidad parecía disminuida. Cuando Whuul-ious recibió el garrazo en la cara su vista se nubló y sus 67 kgs tambalearon; sin embargo su coraje no se nubló y atestó dos hachazos que cortaron, primero una garra y después la otra, aunque la inercia terminó haciendo que el alfio cayera de cara a la tierra. Mientras se levantaba lleno de sangre y tierra el capitán de los Cabezas Cuadradas escuchó lo que le pareció una risa emanada de la creatura; era cierto la líder de los trolls se estaba carcajeando mientras yacía sin piernas ni manos en el suelo. Cuando los dos pies de 3 largos dedos con garras al frente y un espolón atrás y las dos manos de la creatura se acercaron atacando solas al alfio, Whuul-ious entendió lo que le parecía tan gracioso a la troll, pues aunque no era probable que las lentas garras independientes de la creatura pudieran matar realmente al alfio si podían herirlo y lo entretendrían lo suficiente como para que su enemigo dejara que la naturaleza de su sangre hiciera su trabajo regenerándole los miembros perdidos.
Ónor-ious llegó al lugar en ese instante portando el hacha de fuego gracias al cuerpo de la súlfurida.
-Tenemos que ayudar al capitán- dijo Makss-ious
-Es su batalla, si intervenimos deshonraríamos su nombre. Además si el capitán vence se demostrará que los alfios somos más fuertes que los trolls- afirmó Ónor-ious
-Esto no se trata de ver quién es más fuerte Ónor-ious. Sabes tan bien como yo que esta alianza es irregular. Estuve observando a la líder, el arma que carga parece de diseño svartalfo y me parece que esta imbuida por hechicería oscura-
-¡Malditos svartalfos! ¡Deben ser las Meigas de Antubel!-
-Por eso debemos ayudarle. Los enemigos no están peleando limpio- aseguró el joven acólito
-Aún así los alfios tenemos honor, ya no está en nosotros intervenir Makss-ious, si no en los dioses-
El capitán había logrado hacer pedazos los miembros independientes del troll que le atacaron pero la líder ya se había regenerado y se dirigía con la intención de recuperar su arma cuando Whuul-ious le lanzó el hachazo que golpeó el pecho de la troll echándola un poco hacia atrás, permitiendo que el alfio sacara el hacha para atestarle otro golpe, justo en ese instante la súlfurida saltó del hacha de Ónor-ious a la hoja de Whuul-ious sin que nadie se lo pidiera, cuando la hoja flamígera tocó la arrugada piel el olor a carne quemada se desprendió de inmediato de la creatura que lanzó un horrible chillido dejando el rictus de dolor marcado en su cara cuando la cabeza cayó al suelo.
Whuul-ious volteó a mirar su hacha notando como las llamas se iban apagando lentamente. El tiempo que los sulfos aparecen para ayudar cuando son enviados por algún acto de fe es limitado y muy variable dependiendo siempre del dios que los haya enviado. Antes de que las flamas se extinguieran por completo el capitán habló:
-¿Tienes nombre sulfo?-
-Pyria...soy súlfurida- fue lo último que dijo y se extinguió.
Cuando los ejércitos restantes de fomori vieron que la líder troll había caído huyeron desbandados y aunque normalmente los alfios perseguían a sus enemigos hasta exterminarlos en esta ocasión no lo hicieron por que lograron convencer al capitán que debían llegar con los elfos pues la amenaza parecía ser más grande si incluía humanos, gobleinz, fomori y svartalfos todos en alianza. La historia marcaba que en la guerra de las razas los humanos, elfos, alfios y centauros habían enfrentado a trasgos, kobolds, orcos, ogros, trolls y fir-bolgs venciéndolos después de una larga campaña de años. Si ahora un ejército de esas proporciones se estaba aglutinando la amenaza del este era más amenazadora realmente.
Hicieron los ritos funerales apropiados para los caídos reuniendo los cadáveres en pilas que después encendieron. Con los cuerpos enemigos les rociaron agua hasta que se formaba lodo bajo ellos y los sacerdotes afirmaron entre cánticos que sí los guerreros alfios que los habían matado no trascendían, volvieran a enfrentarlos en otra vida y pudieran tener la revancha. Además rogaron a Dana, señora de la tierra que los recibiera en su seno. Cuando hubo terminado el ritual, el lodo se convirtió en piedra cubriendo todo el lugar con miles de rocas, borrando todo signo de batalla dando origen a lo que hoy se conoce como "las rocas del paso de Pyria", llamado así por la enorme piedra que tiene labrado ese nombre.
Después de un ligero descanso y de tratar las heridas de los soldados, 900 Cabezas Cuadradas continuaron su viaje que duró 20 días con los descansos para comer y dormir hasta que se encontraron con un batallón de  600 svartalfos que estaba por atacar Bohemia la noche en que salía el Imrán.
Los números pueden parecer engañosos pues muy pocos que han visto pelear a un svartalfo han sobrevivido para contarlo.
Quien cree que los svartalfos solo son elfos "caídos de gracia" que viven en ciudades subterráneas y difieren por tener una sociedad matriarcal dominante, no tiene idea alguna del por qué el epítome de elfos oscuros.


Si a Whuul-ious capitán de los Cabezas Cuadradas no le agradaban los elfos por considerarlos banales, detestaba a los svartalfos pues consideraba el grado máximo de banalidad el origen de la subraza élfica. Originalmente los elfos se organizaban en un matriarcado fuerte pero no opresor, después de la guerra de razas donde Mithedil tuvo una gran participación muchos elfos -y elfas- quisieron coronarlo rey. Un grupo de elfas -y elfos- no estuvieron de acuerdo y se encarnizaron en una guerra civil.
Pelear por demostrar cual género es mejor ¡vaya banalidad! Venderte a los poderes de la oscuridad por querer que todos piensen igual que tu ¡vaya estupidez! Pero así sucedió, en vez de simplemente separarse en otra comunidad, se convirtieron en una subespecie al renunciar a Ilesus y a Cernunnos, padres de la primera elfa y negando a Dana como madre que da vida y a Esus como impulso creador de la naturaleza, abrazando la oscuridad, el caos y la destrucción de Antubel que los cubrió con su manto otorgándoles el color morado de su piel, aunque conservaron la marca plateada de Ilesus en sus cabellos. Recibieron también la habilidad de conjurar desde el negro abismo, hogar de la mismísima Antubel, una masa esférica de pura oscuridad de cerca de 6 mts de diámetro donde ningún ser -ni siquiera los svartalfos- podía ver; sin embargo también los dotó con una especie de sonar que funcionaba solamente en oscuridad total, por lo que podían realmente "ver" con el oído, lo que los convertía en peligrosísimos combatientes.
Además había enseñado las artes oscuras a algunas mujeres, naciendo así las Meigas, hechiceras y sacerdotisas de Antubel. Desde esa noche renunciaban a ser elfos y tomaron el nombre de su líder, Svarta. 
Al parecer el arribo de los alfios sorprendió al batallón svartalfo que se preparaba para atacar desde su campamento ubicado a una hora de distancia de Bohemia, pues cuando comenzaron a lanzar las bolas mágicas de oscuridad ya había caído más de un elfo de Antubel.
Cuando los enormes globos negros fueron formándose y la oscuridad lo cubrió todo, los elfos oscuros atacaron disparando sus saetas envenenadas con sus ballestas ligeras en los lugares donde "veían" por su sonar. Los svartalfos suelen utilizar distintos tipos de toxinas de hongos, esporas, helechos subterráneos, arácnidos, serpientes, reptiles y varios bichos más que hacen su hogar bajo la tierra. Por lo general cuando utilizan sus ballestas en la punta de las saetas gustan de llenarlas con un preparado que paraliza a la víctima hasta 12 hrs después de unos minutos de entrar en la sangre. Ya con sus enemigos paralizados demuestran su crueldad mutilando a sus oponentes, dejándolos hasta desangrarse. Los que tienen menos suerte son tomados prisioneros y viven como esclavos en las profundidades de la tierra, sometidos a los peores trabajos y más horribles tratos.
La resistencia de los alfios a las sustancias venenosas es más que conocida, pues trabajan en lugares donde la tierra expulsa gases, escarban entre rocas y arena donde en ocasiones brincan ciempiés con sustancias letales y aunque no los hace inmunes las dosis normales rara vez les causan algo más que un ligero hinchazón.
Ónor-ious sintió como el veneno comenzaba a correr por su sangre cuando la punta de la quinta saeta impactó en su pecho. Tenía que hacer algo. Aunque él cayera no debía permitir que los alfios continuaran sin poder ver a sus enemigos; caminó a tientas y se tiró al suelo con la cara al cielo, elevando una oración:
¡Oh Taranis! ¡Mira a tu siervo inutilizado por tus enemigos! ¡Oh Señor del rayo, tú que iluminas los cielos permite que sea tu luz la que nos muestre a nuestros enemigos, para vencerles con el estruendo de tu gloria!-
Una pálida luz resplandeció en color azul saliendo de la mano del Alfio, que sostenía un trocito del raro musgo fosforescente de las cavernas como ofrenda, llenando el área de los globos de oscuridad bordeando el contorno de las criaturas que ahí se encontraban. Siluetas azules de alfios y svartalfos se distinguieron fácilmente entre la oscuridad mágica. La tenue luz fue suficiente para que los Cabezas Cuadradas percibieran donde estaban sus enemigos y, aunque nadie le vio, Ónor-ious dibujó una sonrisa en su rostro y ya no se movió más.
250 Cabezas Cuadradas comenzaron la persecución sobre el ciento de svartalfos que huyeron rumbo al subterráneo donde continuó la lucha hasta la muerte. De este modo fue que los alfios intervinieron, permitiendo así salir al Imrán sanos y salvos.

Este es un proyecto que requiere mucho tiempo pues se trata del diseño de todo un mundo.
Una saga, que de momento queda en pausa, archivado en una carpeta junto con los conceptos principales, los mapas, el panteón y muchas, muchas notas.

El autor