lunes, septiembre 19

El árbol

Experiencia.

Esa palabra en mi vida siempre ha existido, por un lado la enseñanza acádemica y el método empírico y por otro frases como habla la voz de la experiencia o nadie experimenta en cabeza ajena. se presentaban una y otra vez.

Conforme pasó el tiempo me di cuenta que no es lo mismo una vivencia que una experiencia. Quien vive , pasa un evento, sufra o goce. Pero no lo experimenta sino hasta que lo procesa, tanto en su parte emotiva como su parte racional, hasta que no absorve completamente; mente completa.

Así que es imposible que un ser humano, con todo lo que lo compone pueda aprender con solo vivencias. ¿Cuantas vivencias necesitas para tener experiencia?

Muchas más que solo números...

Durante todos los años de mi vida he utilizado diferentes metáforas para refererirme a mí mismo; tanto describiendo mis emociones como mis pensamientos.
Los arquetipos animales infinidad de veces pasan por mi y he hecho mi último nombre del más cercano, compañero ya. Es como una segunda piel...pero nunca me había sentido un árbol...

Echar raíces significa asentarse sobre el terreno en el que uno se encuentra, adaptando y adaptandose el derredor.
Echar raíces significa conservar aquello que elegimos con la conciencia de lo que es y significa para nosotros mismos.

Yo vengo del puente...por que ya es hora de echar raíces.

Es el tiempo de tomar semilla.

Me quebranto, tal como el árbol lo hace al viento de la tarde, crujiendo y temblando pero seguro que seguiré vivo, fuerte y dando sombra, frutos o madera.

Al final de cuentas árbol que nace torcido...no deja de ser árbol.

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