lunes, agosto 23

Hazeh, compañero espíritual de día

El sol aparece por el este cómo todos los días marcando el inicio de un día.

Sus rayos activan a Hazeh, mi compañero espiritual diurno.

Sus ojos observan atentos, constantemente sin parpadear.

Su inteligencia es notoria y su sociabilidad única; si no fuera por él no podría sobrevivir mi día a día en contacto con el mundo de las nieblas, en convivencia con lo que llaman gente.



Yo me escondo detrás de Hazeh. No detrás de sus alas, no; más bien entre sus plumas.

Sí, Hazeh y los suyos siempre han representado lo solar, la luz, lo celestial.

De día surco el cielo gracias a mi compañero espiritual, vuelo libre, protegido...

¿Cómo lo conocí? Nací con él, se me fue asignado como compañero, amigo y guardián.

Mientras es de día es cómo si yo fuera él, no soy él, pero es cómo si lo fuera. Por que él está pero yo estoy entre sus plumas, detrás de esos ojos que todo lo observan, detras de su pico, y encima de sus garras cuando se posan sobre la tierra.

No es que yo esté dentro de Hazeh, es más bien que Hazeh está afuera de mí.




Hazeh es un halcón harris, mi compañero espíritual de día... por la tarde cuando el sol esta por ponerse en el occidente Hazeh se desvanece más lejos de mí donde no puedo alcanzara estar detrás o entre sus plumas. Entonces cuando cae la tarde soy solamente yo, solitario con mil caras que me reprochan mis vuelos dorados al sol y mis paseos por los cielos infinitos.

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