miércoles, mayo 8

La felicidad del Toro


Durante muchos años te escuché decir que ya no querías estar aquí.
Haciendo memoria, prácticamente te preparaste unos treinta años para irte.
Hoy no estás más aquí, y me da la impresión que ahora que te fuiste, quizá al fin seas feliz.

Siempre fue muy complicado para mí saber que te hacía feliz.
De pequeño pensé que era enfocarte en tu trabajo, pero recuerdo escuchar tus quejas de lo cansado y difícil que era realizarlo. Lo planteabas como sí fuese la cosa más compleja del mundo y que nadie, excepto tú podía hacerlo bien.

Un poco más crecido, llegué a pensar que lo que te hacía feliz era el amor, la aventura o bien la compañía de alguna mujer; pero si hubiese sido así te hubieses decidido a estar con una, soltando a las demás y nunca lo hiciste por completo.

Por muchos años supuse que esperabas cosas buenas de mí y que lo que yo consideraba logros propios te parecían o bien insignificantes o bien situaciones de poco interés y valor, en especial de un valor económico.

Muchas veces te deseé un feliz día, precisamente en un día como hoy. Aprendí que no eras feliz, a pesar de los deseos de la gente que te amamos. Aprendí que, aparentemente lo único que verdaderamente anhelabas era no estar aquí.
Aparentemente tu deseo se cumplió.

Feliz cumpleaños mi querido Toro, descansa...donde quiera que te encuentres.

1939-2013

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